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martes, 26 de junio de 2018

Anuncio gym


Un Gimnasio puso un anuncio espectacular que decía lo siguiente: 

"Este verano, ¿qué quieres ser? 
¿Sirena o ballena?

Una mujer que les envió su respuesta dijo por correo electrónico: 

"Ayer vi un cartel con una foto de una chica en un escultural bikini 
y con la frase de este verano, ¿qué vas a ser? ¿Sirena o ballena?
 Respuesta: Las ballenas están siempre rodeadas de amigos. 
Las ballenas tienen una vida sexual activa, quedan embarazadas y tienen hermosos cachorros. 
Las ballenas amamantan. Las ballenas están por ahí recorriendo los mares 
y conociendo lugares interesantes como la Antártida y los arrecifes de coral de la Polinesia. 
 Las ballenas tienen amigos delfines. Las ballenas comen camarones a dos manos.
 Las ballenas tiran chorros de agua y juegan mucho. 
Las ballenas cantan muy bien. 
Las ballenas son enormes y casi no tiene depredadores naturales. 
Las ballenas están bien resueltas, SON HERMOSAS y SON AMADAS. 
En cambio las sirenas NO EXISTEN... 
Si existieran vivirían en crisis existencial: ¿Soy un pez o un ser humano? 
No tiene hijos porque matan a los hombres que están encantados por su belleza. 
Su reproducción seria como los peces sin contacto físico, sin amor. 
Son hermosas, pero viven tristes y solas por siempre ... 
Estimado Gimnasio, ¡prefiero ser una ballena!"

At. Desc.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Terminando el año


¡¡Vaya semanitas!!
Menos mal que ésta es la recta final y descanso unos días hasta pasar Reyes. 
Los estudios me llevan de cabeza, muy tensa y nerviosa. 
Un respiro no le viene mal a nadie, ¿verdad? 
Las clases están yendo bien, aprendo, practico, tomo confianza, 
me relaciono con mis compañeros y afronto situaciones 
que me dan vergüenza y pudor. 
Desde muy pequeña me ha costado desvestirme delante de gente 
y sigue siendo así, sin embargo con este curso, 
estoy dando pasitos. 
No es necesario quitarse toda la ropa. 
Practicamos entre nosotros los masajes y vamos por zonas. 
Parte superior o inferior… y con una toalla 
tapamos la que se queda al descubierto y no vamos a trabajar. 
Lo admito. 
Lo paso mal. 
Pero una vez metida en materia, 
me olvido de todo y me centro en lo que tengo que hacer y/o han de hacerme. 
He conseguido crear como una especie de barrera, 
por llamarlo de algún modo, profesional. 
Y me lo tomo muy en serio. 
No soy yo, no es mi cuerpo.
 Respiro, me relajo. 
También está el hecho de que tengo cierto rechazo al contacto físico.
Otro tabú para mí. 
Me cuesta tocar a los demás y me avergüenza que me toquen. 
Tengo muchos complejos a la vez que carencias afectivas. 
Así que imaginad el cóctel. 
 En fin... hay que seguir luchando,
siempre hacia adelante y afrontando miedos
en busca de un futuro mejor. 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Yo, ya no soy esa persona


"¿Alguna vez te sucedió que alguien te hablara como si fueras alguien que ya dejaste de ser?

Luego de un tiempo de esfuerzo sostenido en trabajar internamente con tus rasgos más difíciles... Luego haberte muerto por dentro a lo que ya no te servía, y haber renacido... Luego de asumir tus miserias y ponerles dedicación para transformarlas, haciéndote cargo de ellas... 
Y, sin embargo, alguna persona (y quizás muy cercana!) le habla a alguien que ya no está allí, en tu interior. Y quisieras decirle, haciendo señas como para despertarle de un hechizo hipnótico: “¡Hey!, ¡Yo ya no soy esa persona!”.

Y a veces resulta como hacerles señas a un ciego...

Es doloroso, ¿verdad? Genera impotencia, y, muy frecuentemente, de poco valen tus intentos para que el otro comprenda que tu identidad ya no es esa: como dice las Tradiciones de Sabiduría, la identidad de cada ser humano está regida, como toda la realidad, por una ley de impermanencia.

Todo cambia.

Todo se transforma.

Y en nosotros está que se transforme hacia arriba o hacia abajo, evolucionando o bien retrogradando... (Sí: nuestra evolución no depende de “lo que la vida nos haga”, sino de nuestra actitud para aprovechar todo lo que nos suceda, haciéndonos a nosotros mismos.)

La complejidad de nuestra especie provoca que nos movamos en este mundo, más que en contacto con lo que es, vinculándonos, en cambio, con imágenes que construimos sobre lo que es.

Y esto puede ser tan mecánico que uno quede imposibilitado de ver eso que verdaderamente es: le superponemos imágenes y emociones, tal como lo hace un proyector de diapositivas. Volcamos en esa persona viejas imágenes que tenemos de ella. (Ni hablar de que también proyectamos asuntos irresueltos de nuestro pasado, y además rasgos propios, de nuestra Sombra psicológica, que no asumimos como nuestros!...)

Así, en lugar de relacionarnos de verdad con un otro real, terminamos estableciendo vínculos ficticios, pues... el otro está en la misma situación: ¡Dos seres humanos intercambiando rancias imágenes, como cuando de niños hacían trueques con figuritas o estampitas!...
Se trata de una discapacidad vincular, tan común que, por ser una discapacidad invisible, la tomamos como “normal”, y etiquetamos vínculos muertos como “mi amigo”, “mi marido”, “mi novia”...

La mayoría de la gente se queda medianamente tranquila con esto. Pero quien ha comenzado a despertar, no. Esa mediocridad vincular le quema, día a día.

Esta circunstancia, ¿tiene solución?

Sí. Pero es trabajosa.

¿Querrás intentarlo?

Se trata, primero, de investigar en nuestra propia interioridad qué imagen uno tiene de sí mismo. Porque el fenómeno de relacionarse con imágenes no sólo se da con los demás, sino también intrapsíquicamente. Es un logro fundamental en el trabajo sobre sí llegar a contactar con algo interno que no es impermanente: algo mucho más hondo que las diversas autoimágenes con que nos referimos a nosotros mismos.

Esta constatación interna de que no soy esas imágenes que he creído como “yo”, disuelve las fantasmagorías que hemos fabricado sobre nuestra identidad. La guía esencial es una pregunta: “¿Quién soy realmente?” Si parto de la base de que no soy como, desde mis condicionamientos, imagino ser, ni soy las imágenes que otros proyectaron sobre mí, y que una y otra vez he asumido como propias, esa pregunta va teniendo respuestas. Respuestas no-intelectuales, sino de una calidad vivencial inequívoca.

La autoobservación, la Conciencia-Testigo de la que hablan las Tradiciones de Sabiduría, es la herramienta clave.

Y sólo si puedo hacer contacto, poco a poco, con quien realmente soy, lograré entonces hacer contacto con quien el otro realmente es. Podré ver qué imágenes proyecto en él. Podré disuadir en el otro, quizás, las imágenes que tenga de mí.

Si ese maravilloso fenómeno vincular no se produce, los seres humanos experimentamos algo nítidamente doloroso: hambre de intimidad. Y procuramos saciar ese hambre de múltiples formas erróneas. Millones de personas nacen, viven y mueren sin haber experimentado esa intimidad que, desde nuestra esencia, todos anhelamos.

Como ves, el primer paso para acceder a ese tipo de contacto vincular, es comenzar a relacionarnos desnudamente con nosotros mismos.

Puede ser doloroso.

Puede ser intrincadamente trabajoso.

Pero quizás sea una de las cosas más bellas que una persona pueda hacer en este mundo: estar en comunión consigo mismo, y, desde allí, quizás vivenciar la comunión con otro, más allá de las viejas imágenes.

Te deseo que puedas. Pero, sobre todo, ¡te deseo que quieras!".

VIRGINIA GAWEL

Ilustración Leonid Afremov

(Fuente: Psicóloga emocional, Ciara Molina)