miércoles, 25 de noviembre de 2015

Para aquellos que decidieron seguir viviendo


Para muchas personas, un punto y coma no es nada más que un tipo de puntuación para conectar dos oraciones, que de alguna forma siguen separadas al igual que dos capítulos de una historia. Aunque para otros, significa esperanza en tiempos difíciles y determinación para seguir adelante.

Somos muchos los que atravesamos momentos duros y difíciles: ansiedad, depresión, baja auto estima, personas que se auto lesionan y que piensan que su vida no tiene ningún sentido, lo cual, en muchas ocasiones, lleva a cometer actos de suicidio. (L)

Desde hace un par de años, aproximadamente, se creó el proyecto “Punto y coma“ una organización que, a la vez, es un movimiento que quiere generar conciencia de la salud mental en todos, la cual, animó a todos los que sufren de depresión, ansiedad o tienden a dañarse, que se tatuaran este símbolo que representa su elección de seguir viviendo. Se dedica a ayudar y entregar apoyo para quienes la necesiten, donde el lema principal es “tu historia todavía no se acaba”.

video

 Por qué éste símbolo, la web explicó que este dibujo representa a quienes decidieron no darle fin a todos sus problemas, sino que quisieron salir de ellos. Cada uno es su propio autor y el punto y coma, representa la vida de cada uno. Todo esto porque en 2013, se estimó que cada 12,8 minutos una persona en el mundo decide terminar con su vida. Es por eso que este tatuaje se convierte en un recordatorio diario de que uno puede recuperase.
Es por eso que este símbolo se convirtió en un llamado de fuerza y solidaridad, más allá de ser un dibujo en tinta. Cientos de personas decidieron sumarse a la iniciativa.

(Fuente: Catalina Grez. upsocl.com)

  
Sé que muchas personas lo tachan de auténtica tontería o lo ven como absurdo, sin embargo para otras, tiene un gran significado y valor. Luchan día a día para salir de una situación muy dura y les da fuerzas para continuar hacia delante con sus vidas, pues tomaron la decisión de seguir adelante con ellas, por encima de todo. Me solidarizo con ellos. Con todo mi apoyo y respeto. (L)

viernes, 20 de noviembre de 2015

Está pasando noviembre...


♫ Para ti, este beso en el viento ♫



Sencillamente, Eros, para vosotros.

¡¡Feliz fin de semana, chicos-as!!



martes, 17 de noviembre de 2015

Comenzando una nueva etapa


Hoooola a todos-as:

Hoy solo voy a escribiros una breve entrada para deciros que, esta semana, 
ya empecé con la nueva dieta que me proporcionó la médica de medicina interna. 
Anoche mismo probé los batidos y... ejem... bueno, se pueden tomar... 
He estado estos días planificando la dieta, pues me dio libertad para confeccionarla 
dentro de una serie de pautas que me ofreció... 
y acabé algo estresada y ansiosa 
(tanto pensar en la comida me ha desestabilizado) 
estuve a punto de no hacer nada antes de empezar, pero una vez organizado todo, 
me he puesto manos a la obra. 
Este es el segundo día y es pronto para hablar de sensaciones y tal, 
pero me siento bien, con ganas y con fuerzas, 
y con grandes energías de seguir adelante con ello. 
Aunque, francamente, no sé de dónde han salido. 
Mientras, las aprovecho para hacer cosas, salir a caminar 
y hacer un poquito de ejercicio o estiramientos 
que tanta falta y bien le hacen a mi espalda dolorida y contracturada.

Besitos, os seguiré contando cómo evoluciona todo. ;)


viernes, 13 de noviembre de 2015

¡¡Qué nervios pasé!!


He de confesar que no fue tan mal, a pesar de los nervios que llevaba. 
Pues cuando llegó el día de acudir al hospital mi ansiedad se disparó considerablemente 
y estuve a punto de no acudir a la cita con mi médica. 
Afortunadamente no hice caso de esos pensamientos predictivos y anticipatorios, 
los afronté demostrándome, una vez más, que soy capaz de hacer lo que he de hacer
en cada momento, sin que por ello pase nada malo o desastroso como vaticinaba mi cabeza,
llenándome de temores totalmente infundados, a los cuales, casi hago caso
 y salgo corriendo de la sala de espera del hospital. 
Al principio, reconozco que me costó un poco expresarme, pero al final, 
conseguí contarle lo más importante, 
los avances y  todos los cambios que han habido durante estos meses 
y los temores que rondaban por mi cabeza sobre el proceso.
Supo escucharme y aconsejarme, me animó en todo momento a seguir por esta senda, 
la cual según ella, es la correcta y me hizo algunas recomendaciones
para cambiar algunos hábitos que me servirían de ayuda para mejorar.
Fue muy agradable, su actitud me gustó en esta ocasión,
me propuso unos cambios bastante interesantes, una nueva dieta menos pesada,
más llevadera y sencilla, introduciendo una especie de batidos
y no me dio cita para siete u ocho meses,
como suele siendo habitual, sino que en pasar Navidades,
justo después de Reyes, me quiere ver de nuevo,
fecha algo trampa y cosa totalmente extraña, 
junto con una analítica de sangre.
¡Ups, esto...!
 Últimamente estoy teniendo problemas para la extracción,
pues parece ser que mis venas tienden a "esconderse"
y no veas al final, el cachondeo que pillan los del laboratorio conmigo... 
en fin, con paciencia y un poco de humor,
¡lo conseguimos!
Así que, éstas Navidades habrá que hacer un gran esfuerzo y sacrificio,
habré de tener un gran autocontrol y no excederme con las comidas
y no hincar demasiado el diente a los dulces y el turrón,
si quiero perder algo de peso en estos dos meses...
Nadie me dijo que iba a ser fácil
pero si quiero mejorar he de pasar por ello y,
si en algún momento quiero optar por entrar a quirófano
éste es uno de los requisitos,
cuidar mi alimentación y que sea lo más saludable posible.
Aunque...
leyendo la dieta que me ha dado...
estoy muy sorprendida,
pues parece ser que es de esas en las que adelgazas comiendo cantidad.
¡¡Ya os contaré cómo me va!!


martes, 10 de noviembre de 2015

Carta abierta a mi familia y amigos: sigo viva


Quiero explicaros lo que se siente al despertar en una burbuja. Levantar la cabeza, mirar a tu alrededor y sentir que todo está muy lejos, que tu almohada no es real, o al menos no tan real como cuando te fuiste a dormir. Cuando te dices a ti misma: "Va a ser un gran día. No hay problemas a la vista. Todo irá bien".

Quiero explicaros lo que se siente al andar envuelta en una especie de bruma. Al notar que tus hijos te hablan, pero no puedes centrarte en sus rostros y sus voces suenan como con un eco metálico, como si vinieran de dentro de una lata, unos ecos temblorosos que llegan desde la distancia. Incluso cuando te abrazan y te dicen "Te quiero, mami", incluso cuando les besas y sientes la calidez de sus cuerpos contra el tuyo, incluso entonces no estás segura de si ese amor es real. Te sientes culpable. Te sientes avergonzada. Intentas mirarles pero no puedes verles porque tus ojos no pueden permanecer inmóviles y, en caso de que se queden quietos, lo hacen para centrarse en una nariz o en una peca o un pelo descarriado.

Quiero explicaros lo que significa despertar un día completamente presente. Sentir tranquilidad en tu corazón porque todo sea tan normal. Felicitarte porque te dijiste que podrías conseguirlo. Un amigo te dijo, "Simplemente no le hagas caso. Pon una historia diferente en tu cabeza". Y tu historia es diferente ahora. Vas tachando los quehaceres de tu lista con un eficiente abandono. Te das un capricho y te tomas un café latte. Pasas del maquillaje porque no tienes por qué engañar a nadie. No necesitas hacerles creer que vas a recordar lo que te acaban de decir o que una voz dentro de ti no está gritando para que salgas huyendo. Es demasiado difícil.

No miento, la mayoría de los días el mundo es un lugar lejano y yo me pregunto si no estoy cayendo poco a poco en otra dimensión. Es como si nadara, pero el agua es densa y pesada y nunca llego a ningún sitio. Hablo de flotar de verdad, sin tocar el suelo con los pies.

No miento, odio decir a la gente que necesito un descanso. Odio preguntarme si mi cara está haciendo los gestos apropiados. Odio entrar en el baño para practicar mi sonrisa ante el espejo. Intento estirarla hasta bien arriba, cerca de los ojos. Odio tener que esforzarme por relajar mi mandíbula para que no me cause dolor de cabeza. Odio sentir que no estoy del todo aquí. De no estar del todo en ninguna parte. Odio que me digas que no le haga caso. Que me digas que es fácil. Que me digas que puedo hacerlo. Cuando descubres que todas tus sugerencias no son suficientes y que me digas que tal vez debería buscar ayuda profesional.

Quiero explicaros lo que se siente al despertar de un sobresalto en la noche con el corazón desbocado. Encontrar sólo oscuridad más allá de la oscuridad de los sueños. Combatir las pulsaciones durante la vigilia, sacudirte, rodar de un lado a otro de la cama. Apartar las telarañas del subconsciente. Devolverte a golpes a la luz del día sólo para reencontrar el manto de oscuridad de tu interior. Ninguna ducha puede calmar el peso de esa oscuridad. Ninguna declaración de intenciones la hará desaparecer. No puedes pensar en una salida durante el día, igual que tampoco escuchas palabras como drama, melodramática, exagerada, relájate, inventar problemas, cálmate, estás bien, tienes que cambiar tu forma de pensar, ¿has probado a meditar? No puedes elegir otra opción. No elegiste esto. Nunca lo elegirías.

Es inquietante, y la gente te mira de reojo cuando les dices que tienes ansiedad. Cuando te cierras, cuando te callas, cuando desapareces en mitad de una conversación sin motivo aparente. Cuando hablas dando rodeos porque no estás segura de si alguien te entiende, de si lo dijiste bien las primeras tres veces. De si algo de lo que dices tiene sentido porque tú misma no te encuentras ningún sentido.

Quiero explicaros lo difícil que es saber por qué soy así. Lo difícil que es ser mi misma defensora. Admitir que necesito alejarme. Explicarte por qué soy así. Decirte así es como soy. Decirte que estoy cargada y que puedo explotar o tener un ataque de pánico o un flashback o cualquier otra respuesta traumática. Y usar las palabras que la cultura popular ha distorsionado por desconocimiento. Usar las palabras que se supone tienen que mantenerme cuerda pero que sólo me ponen en más peligro porque han sido equiparadas innecesariamente a lo negativo y a lo anti-intelectual cuando, en realidad, son palabras que pueden ayudarme a cruzar el puente de la compasión, desde ser víctima a ser superviviente.

Quiero explicaros el punzante dolor de esas palabras en mi lengua. Cómo trepan por mis mejillas y las sonrojan, asegurándome que soy una mentirosa. Cómo un suspiro tuyo cuando me estoy esforzando en simplemente ser me deja completamente inmóvil.

La ansiedad, para mí, no significa tener un arrebato de ira de vez en cuando. Significa un cuerpo adormecido, dolores de cabeza, de espalda, torpeza, temblores, frío, el corazón acelerado, terror, tartamudeos y palabras atropelladas en desorden. Durante días. Incluso semanas, a veces. Incluso con terapia. Incluso con el apoyo familiar. Incluso con una dieta sana, suplementos alimenticios y medicación.

Quiero explicaros que no todos los tipos de ansiedad son iguales y que conozco la diferencia. Pero la mayor parte del tiempo mi ansiedad se adueña de mí como una niña inundada de lágrimas que acaba de arañarse las rodillas. Lucho por no repetir los maltratos que yo misma recibí, pero esa niña me clava sus agujas entre los omóplatos, donde no puedo alcanzar. Es la niña que intento calmar mientras ciñe sus manos en torno a mi cuello. Me empuja hacia abajo y me aferra a ella y se acurruca en mi regazo para hacer valer su definición sobre quién soy yo.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' ; y ha sido traducido del inglés por Diego Jurado Moruno


Mientras la leía me sentí muy identificada con gran parte de ella, por eso quise compartirla con todos vosotros. Hay cosas que cuestan mucho de explicar y expresar, cosas que no sabes cómo transmitir a los que te rodean o que ya desististeis, como en mi caso, de que entiendan, pues sé que nunca se pondrán en mi piel. Pero sé que tú, si tú, que también pasas por una situación similar, lo vas a entender cuando leas estas líneas. Hoy día somos muchos, no estás solo/a, ante la ansiedad. 
                                                                           Lunnaris



miércoles, 4 de noviembre de 2015

Cita en medicina interna


La próxima semana he de ir al hospital. Tengo cita con la médica de medicina interna. 
Y, es que hace un tiempo que entré en el programa de cirugía bariátrica. 
Todavía no tengo claro del todo si deseo operarme o no, 
pero sé que es momento de tomar una decisión. 
Tras un buen tiempo de lucha contra la conducta de ingesta compulsiva, 
puedo decir que hace muchos meses que ésta no se produce. 
Es todo un alivio y una gran satisfacción para mi, un grandísimo avance y he de comunicárselo. 
Tenemos una conversación muy seria pendiente y es hora de dar un paso 
más allá del que estábamos llevando hasta ahora. 
Sin embargo, no puedo evitar sentirme nerviosa. 
Desde que estoy yendo, cada vez que entro en esa consulta mi ansiedad se dispara 
y apenas puedo hablar, me aturullo y no sé cómo expresarme. 
Me pone muy nerviosa la presencia de ésta médica, me impone. 
Sé que estas cosas son normales en personas que padecen de fobia social, como es mi caso, 
que ciertas personas no impongan tanto respeto que no sepamos cómo actuar o nos den miedo. 
Pues con ella es así. 
Mi futuro, mi vida, mi bienestar, mi salud depende en parte de ella, 
de su criterio, de su decisión final de operarme o no y eso me aterra... 
Sé que yo también tengo gran parte de la responsabilidad de si entro en quirófano o no, 
pero... estoy nerviosa, vienen ¡¡cómo no!! 
pensamientos anticipatorios sobre qué ocurrirá en la consulta, 
si seré capaz de explicarme, si conseguiré avanzar en el proceso o... yo qué sé... 
un sin fin de pensamientos más... ojalá vaya más allá  y me ayuden un poquito más. 
Lo necesito. 
Me he dado cuenta, en todo este tiempo, que yo sola no puedo. 
Necesito un pequeño empuje, un apoyo que me  ayude a avanzar, 
a mejorar, a encontrarme bien y mejor física y mentalmente. 
Pues este cambio me haría mucho bien. 
Mejoraría considerablemente y me abriría muchas puertas, 
no solo social sino laboralmente hablando, 
pues por mucho que se diga que el físico no importa, 
en cuestiones de trabajo influye muchísimo y este es un factor que me afecta demasiado 
y necesito estabilizarlo, poder disfrutar de las mismas oportunidades que los demás 
sin que me prejuzguen tan solo con verme sin tan siquiera valorarme realmente, 
sin molestarse en conocerme ni darme una oportunidad, 
como le ocurre a tantas personas, simplemente por el físico o la forma de vestir... 
eso, me daría mucha vida y lo que necesito realmente es fortalecerme, 
encontrar esa energía que me lleve a realizar lo que tanto ansío 
y recuperar la ilusión perdida por la vida que hace tanto tiempo que desapareció en mí... 
volver a ser la que un día fui, 
pero más fuerte, sabia 
y renovada.