Ya van dos semanas desde que inicié la nueva dieta con los batidos y,
he de decir, que voy bastante bien por el momento.
Estoy muy contenta y satisfecha con los resultados hasta ahora,
pues estoy bajando de peso y eso es algo que anima mucho,
lo cual hacía tiempo que no me ocurría.
Sigo con mucho ánimo y ganas de seguir adelante con ella y obtener más resultados positivos.
Reconozco que tenía mis dudas y reservas,
incluso la primera semana se me hizo eternamente larga,
los días parecían no pasar y deseaba saber, comprobar si daba resultado,
si serviría para algo tanto esfuerzo (que en realidad no me ha supuesto tanto);
pues sí, la verdad es que lo da, más aún si lo tomas en serio y lo haces bien, merece la pena.
Además, no es tanto el sacrificio que he de hacer, pues aunque me costó empezar,
en realidad está tan bien elaborado que apenas notas que es una dieta, no pasas hambre ninguna;
y si a eso le añado que he superado mis crisis de ingesta compulsiva...
¡¡ES FANTÁSTICO!!
Por una vez estoy llevando una alimentación muy sana y equilibrada;
la ansiedad, por el momento, está controlada y no ha aparecido.
Ya sé que las primeras semanas es cuando más se pierde y es más sencillo...
pero con ir bajando de 1/2 a 1 kg por semana aprox. creo que está bien.
El caso es no pararse y seguir en esta línea.
De echo, cuando he ido al super a hacer la compra he hecho una exposición.
Pensaréis que es algo arriesgado e innecesario, pero necesitaba hacerlo y comprobarlo,
pues me resulta extraño estar tan indiferente hacia la comida como lo estoy en estas semanas.
Veréis mientras hacía la compra semanal, al llegar a la zona de los dulces, es decir,
donde se hallan los turrones, chocolates, bombones...
y demás productos típicos de Navidad, entre otros suculentos dulces,
en vez de salir corriendo o hacer la ronda lo más rápido posible,
he dado varias vueltas alrededor de ellos y mirándolos intencionadamente.
¿Y qué es lo que ha pasado?
NADA
No he notado la ansiedad que solía sentir, ni el impulso de coger cualquier cosa,
me da igual lo que fuera; no, nada, lo cual me asombra,
simplemente, he dado un par de vueltas, he soltado un "bah" y me he largado como si nada.
Realmente no me reconozco, en otras ocasiones habría cogido de todo
y, alguna cosa, la habría escondido en mi cuarto para más tarde sin que nadie se enterara.
La tentación sigue aquí, soy consciente, pues entramos en ese mes
de comilonas y dulces por doquier,
pero de momento lo llevo sorprendentemente bien
y espero continuar así;
contenta y feliz porque por fin empiezo a vislumbrar un poco de luz
en este túnel que creía sin salida.
